APUNTES DE PATRIMONIO CONTRA EL CONFINAMIENTO #26
LOS CAMINOS DEL AGUA. EL EMBALSE DE L’ALCORA

LOS CAMINOS DEL AGUA. EL EMBALSE DE L’ALCORA

El pantano de l’Alcora, en las inmediaciones de la Foia, tal como lo conocemos en la actualidad fue proyectado en 1947 e inaugurado en 1955, con una capacidad de 2’2 hm3. Pero en el mismo lugar angosto en que se encaja el río de l’Alcora (aquí todavía denominado río de Llucena), aguas abajo de Figueroles, existieron desde tiempo inmemorial diferentes obras hidráulicas que recogían las aguas fluviales y alimentaban la acequia mayor de l’Alcora, permitiendo su aprovechamiento para regadío, como fuerza motriz de los molinos harineros instalados junto a su cauce y para la actividad cerámica.

Según la documentación parece ser que con anterioridad al embalse ya existía el azud de Figueroles, una infraestructura que aportaría agua a la acequia mayor de l’Alcora a través de una acequia paralela al embalse, por su lado izquierdo.


HISTORIA DEL EMBALSE

En la publicación de mosén Juan Bautista Villar Domingo “Vida y virtudes del Venerable Juan Bautista Bertrán, Párroco de Alcora“, publicado en 1924, encontramos la primera cita de una referencia al embalse en una publicación anterior, de 1664, en la que se menciona la existencia de “un pantano, obra realmente insigne”.

Antonio Gil Olcina en “La propiedad de las aguas perennes en el sureste ibérico” de 2003 vuelve a datar el embalse en el siglo XVII: “Tras Almansa y Tibi, logros del siglo XVI, aún en funcionamiento, se levantan durante la centuria siguiente los de Elche, Elda, Onteniente y, probablemente, los de Petrel y Alcora, además de un intento fallido en Lorca. Al XVIII corresponden Lébor, en Totana, Relleu y, sobre todo, los gigantescos embalses de Puentes y Valdeinfierno, antecedentes obligados de las grandes presas actuales y, con diferencia, los mayores realizados en Europa hasta entonces.”

Siendo por tanto la fecha más factible de construcción del embalse el siglo XVII, no hay que dudar que debieron existir sistemas anteriores al embalse, como el mencionado azud de Figueroles. Por otro lado la canalización de las aguas con anterioridad queda constatado por las infraestructuras de población como las Termas Romanas de Santa, o la Carta Puebla de l’Alcora, otorgada por Joan Ximénez de Urrea en favor de sus habitantes (1305), que dice “do e otorgo a vos (...) a poblar la villa mía que.s dicha la puebla de l’Alcora, d’Alcalatén, con todo el término de aquélla, y con casas et casals, et huertos et hortals, et viñas et viñals, et con todas plantas et con todas tieras, ansín lauradas como yerma, et con aguas, çudes et çequias, assí de ríos como de çefuentes (…)”.

En el Cabreve de Llucena de 1613 se menciona el molino denominado del Conde de Aranda: “(...) Item los que tienen huerta del molino de Figueroles abajo han de tomar el agua al cencabo del molino los lunes de mañana, y la han de volver martes en llegado la sombre al molino, y volverla a cauzar a la madre para que vaya al molino de Alcora (...)”.
El siglo XVIII, nos aporta numerosas citas al pantano de l’Alcora. Algunas de ellas hacen referencia a obras, ya debemos suponer que a lo largo de su historia sufrió constantes reparaciones para paliar los efectos de las riadas que periódicamente le afectarían. Así, conocemos la destrucción parcial del embalse el 28 de septiembre de 1755 por una riada que destruyó el arco de salida del agua; el pantano siguió funcionando hasta octubre de 1787, cuando a causa de haberse dejado la compuerta abierta se produjo un boquete de más de dos metros. Este fue el fin de la utilización del antiguo pantano construido en el siglo XVII (información facilitada por José Manuel Puchol).

A 1,6 km río arriba existía un antiguo azud que recupera el Conde de Aranda junto con el Ayuntamiento de l’Alcora según proyecto de 1790, valorado en 2.073 libras, del arquitecto Bartolomé Ribelles, director de los caminos de Barcelona y Alicante, para la reforma de las tomas de agua en el término de Figueroles y construir una nueva acequia por el lado derecho del embalse, que cruza sobre el destruido paredón a través de un acueducto, y también una nueva casilla de distribución que hoy es visitable desde el pantano, con kayak.

Posteriormente hay noticias de la reconstrucción del paredón entre 1844-1849 i finalmente la construcción del embalse actual en 1954, que dejará al antiguo seis metros aguas arriba, siendo visible en momentos de muy bajo aforo del pantano.


OTRAS NOTAS HISTÓRICAS Y DESCRIPCIONES DE LA PRESA:

1779. Geografía Moderna. Abad Nicollé de la Croix. Aumentada y traducida por Josep Jordán y Fargo: “El terreno de esta población se riega con aguas de un pantano o receptáculo”
1786. Manuel Sisternes i Feliu, en “Idea de la ley agraria española”: “...las veces sin gota. Aprovechan las que se desprenden de las montañas, las que corren por arroyuelos ó nacen de fuentes; a cuyo fin se construyen pantanos, como el de Alicante y Alcora, una de las villas de los estados del señor Conde de Aranda, y otros varios. Yo he reconocido estos dos, y me admiro tanto de la sencillez de su fábrica, como la grande utilidad que de ella se saca. Detenidas las aguas por un paredón que cruza entre dos montañas, se va extrayendo por medio de compuertas, en la cantidad que se necesita para dar movimiento a los molinos y riego a las tierras”

1795. A.J. Cavanilles en “Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia”: “Tenían un Pantano para recoger aguas y asegurar el riego: le destruyó una avenida, y creyendo ser suficientes las aguas vivas, no cuidaron de repararle; pero en el año 1792, sumamente seco, han visto que se equivocaron en sus cálculos. Debieran reedificar el pantano con solidez. El paredón destruido tenía 45 palmos de grueso, y apoyaba por la izquierda sobre peña viva, y por la derecha sobre hormigón: por ambos lados baxaban los cerros en cuesta hasta el cauce del rio, dejando entre sus raíces un boquete de 130 palmos. Aquí se debe reponer el paredón, y emplear en su fábrica gruesos sillares por uno y otro lado, macizando lo interior según las reglas del arte. El antiguo se componía de sillares estrechos, rellenando su interior por espacio de 42 palmos con cantos rodados”.


Ir al juego relacionado con el embalse

  • Vista en corte de las tres estructuras de las paredes antiguas del embalse de l'Alcora. Foto Martí Bosch y Paús.
  • Vista en corte de las tres estructuras de las paredes antiguas del embalse de l'Alcora. Foto Martí Bosch y Paús.
  • Artículo de Rafael Azcoiti, Ingeniero de la obra del actual embalse, Programa de fiestas de l'Alcora de 1950 (1 de 2)
  • Artículo de Rafael Azcoiti, Ingeniero de la obra del actual embalse, Programa de fiestas de l'Alcora de 1950 (1 de 2)
  • Artículo de Rafael Azcoiti, Ingeniero de la obra del actual embalse, Programa de fiestas de l'Alcora de 1950 (2 de 2)
  • Artículo de Rafael Azcoiti, Ingeniero de la obra del actual embalse, Programa de fiestas de l'Alcora de 1950 (2 de 2)
  • Vista del actual embalse antes de la finalización de las obras.
  • Vista del actual embalse antes de la finalización de las obras.
  • Casilla del Azud de Figueroles. Es puede visitar en *kayak; sus dimensiones permiten entrar dentro. Distribuía el agua a la acequia del s. XVIII. Foto José Ramón Artero
  • Casilla del Azud de Figueroles. Es puede visitar en *kayak; sus dimensiones permiten entrar dentro. Distribuía el agua a la acequia del s. XVIII. Foto José Ramón Artero
  • Punto de limpieza de la acequia de la banda derecha del río en el punto que discurre enterrada. Foto José Ramón Artero
  • Punto de limpieza de la acequia de la banda derecha del río en el punto que discurre enterrada. Foto José Ramón Artero
  • Vista de la parte superior de la acequia en uno de los puntos que transcurre cubierta. Foto José Ramón Artero
  • Vista de la parte superior de la acequia en uno de los puntos que transcurre cubierta. Foto José Ramón Artero
  • Ejemplo de uno de los puentes para salvar los diferentes barrancos de la zona. Foto José Ramón Artero
  • Ejemplo de uno de los puentes para salvar los diferentes barrancos de la zona. Foto José Ramón Artero
  • Tramo de acequia aérea del s. XVIII. Es visible en verano en las visitas en kayak. Foto José Ramón Artero
  • Tramo de acequia aérea del s. XVIII. Es visible en verano en las visitas en kayak. Foto José Ramón Artero
  • Vista de los dos tramos conservados de la antigua presa. Foto José Ramón Artero
  • Vista de los dos tramos conservados de la antigua presa. Foto José Ramón Artero
  • "Pedrera de las ombries". Lugar de abastecimiento de sillares para la fabricación de las diferentes infraestructuras hidráulicas. Término de Lucena del Cid
  • "Pedrera de las ombries". Lugar de abastecimiento de sillares para la fabricación de las diferentes infraestructuras hidráulicas. Término de Lucena del Cid
  • Vista de la acequia del siglo XVIII. Es visible en verano con una visita en kayak. Foto José Ramón Artero
  • Vista de la acequia del siglo XVIII. Es visible en verano con una visita en kayak. Foto José Ramón Artero
  • Tramo de acequia aérea del s. XVIII. Es visible en verano con una visita en kayak. Foto José Ramón Artero
  • Tramo de acequia aérea del s. XVIII. Es visible en verano con una visita en kayak. Foto José Ramón Artero
  • Parte interna del paredón del embalse de La Foia durante unos trabajos de drenado en la década de 1970. Podemos ver como el interior del embalse se conservan restos de las antiguas presas y una de las torres. Foto del sindicato de riegos de l'Alcora
  • Parte interna del paredón del embalse de La Foia durante unos trabajos de drenado en la década de 1970. Podemos ver como el interior del embalse se conservan restos de las antiguas presas y una de las torres. Foto del sindicato de riegos de l'Alcora
  • Inauguración de las obras de la presa del embalse de l'Alcora, con las obras todavía sin finalizar. Se subió a la gente de l'Alcora en camiones para ver la obra. Podemos ver claramente los dos torres que sujetaban los arcos de la acequia del siglo XVIII. Foto cedida por Vicky Falcó.
  • Inauguración de las obras de la presa del embalse de l'Alcora, con las obras todavía sin finalizar. Se subió a la gente de l'Alcora en camiones para ver la obra. Podemos ver claramente los dos torres que sujetaban los arcos de la acequia del siglo XVIII. Foto cedida por Vicky Falcó.
  • Parte interna del paredón del embalse de La Foia durante unos trabajos de drenado en los años setenta. Podemos ver como el interior del embalse se conservan restos de las antiguas presas, una persona situada encima de las antiguas construcciones nos hace de escala. Foto del sindicato de riegos de l'Alcora.
  • Parte interna del paredón del embalse de La Foia durante unos trabajos de drenado en los años setenta. Podemos ver como el interior del embalse se conservan restos de las antiguas presas, una persona situada encima de las antiguas construcciones nos hace de escala. Foto del sindicato de riegos de l'Alcora.
  • Parte interna del paredón del embalse de La Foia durante unos trabajos de drenado en los años setenta, con los restos de la pared del antiguo pantano. Foto del sindicato de riegos de l'Alcora.
  • Parte interna del paredón del embalse de La Foia durante unos trabajos de drenado en los años setenta, con los restos de la pared del antiguo pantano. Foto del sindicato de riegos de l'Alcora.
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