APUNTES DE PATRIMONIO CONTRA EL CONFINAMIENTO #12
ANTONIO NOMDEDÉU MEDINA (1936). El ÚLTIMO ALFARERO DE L’ALCORA

ANTONIO NOMDEDÉU MEDINA (1936). El ÚLTIMO ALFARERO DE L’ALCORA

De entre los muchos aspectos del patrimonio local de los qué estamos hablando estos días de obligada (y necesaria) permanencia en casa, nos resulta especialmente emotivo todo lo relacionado con el patrimonio inmaterial. Probablemente por el factor humano que lleva implícito. Porque más allá de los objetos, el patrimonio mueble (piezas de cerámica, herramientas, maquinaria...) o de los espacios, el patrimonio inmueble (minas, hornos, nuestra Real Fábrica que ya hemos empezado a recuperar...), existe otra rama del patrimonio cultural relacionado con la cerámica que quizás es lo más frágil, y el que está en un constante peligro de desaparición: el patrimonio inmaterial.

La UNESCO define el patrimonio cultural inmaterial como al conjunto de prácticas, expresiones, saberes o técnicas transmitidos por las comunidades de generación en generación. En l'Alcora sabemos algo de patrimonio cultural inmaterial, pues el 29 de noviembre de 2018 la propia UNESCO declaró la Rompida de la Hora como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Y también la cerámica posee mucha carga de lo dice la UNESCO: prácticas, expresiones, saberes y técnicas que se transmiten de generación en generación. En su vertiente industrial, estamos trabajando en torno al patrimonio inmaterial con los centros educativos locales y comarcales a través del proyecto “Vivencias”, del que podéis disfrutar de una pequeña muestra en 
http://museulalcora.es/73045_va/vivencies-2019/ En la vertiente artística o decorativa podemos destacar la impresionante tarea que están realizando los hermanos Óscar y Jorge Carnicer con “Alcora, la Ilustre Cerámica” (https://www.facebook.com/Alcora-la-Ilustre-Cer%C3%A1mica-209117989864976/). Y en cuanto a la alfarería, tenemos la suerte de contar con un personaje excepcional, por él mismo, por lo que sabe y por lo que representa: Antonio Nomdedéu Medina.

Nacido en 1936 en el seno de una familia de alfareros (7 generaciones, desde principios del siglo XVIII), en 1952 se incorporó al taller de su padre, donde ya trabajaban sus hermanos Pedro y Vicente. Allí permaneció hasta su jubilación justo medio siglo después (2002), empezando enseguida (o profundizando, más bien) su labor didáctica y divulgativa de la alfarería, impartiendo cursillos de torno (por los que pasaron algunos alumnos convertidos después en ceramistas) y, sobre todo, colaborando permanentemente con el Museo. La primera de estas colaboraciones no podía ser mejor: la donación de todo el utillaje de su taller, lo cual nos permitió organizar la exposición “La cerámica olvidada: los Nomdedéu, alfareros en l'Alcora durante 300 años” (diciembre 2003-mayo 2004). Y desde entonces, Antonio se ha convertido en una especie de asesor o confidente del Museo, que nos ayuda a conocer mejor no solo el mundo de la alfarería o de la cerámica, sino también otros muchos aspectos de la sociedad alcorina del siglo XX. Su prodigiosa memoria es un libro no escrito del que estamos recuperando algunos párrafos en cada visita que nos hace.

A pesar de ser una persona discreta y prudente, y a pesar de que este no es lugar para glosar su trayectoria (no toda), justo es decir que Antonio, junto a su hermano Pedro, fue nombrado Hijo Predilecto de l'Alcora el 31 de octubre de 2003. También ha sido finalista de los Premios Nacionales de Cerámica 2012 en la modalidad de trayectoria profesional, y ha recibido el premio Valors 2015, otorgado por el Grupo Scout de l'Alcora.
Ese mismo 2015, en julio, realizamos una serie de grabaciones de las muchas técnicas ancestrales que Antonio ha practicado a lo largo de su vida. Aquellas sesiones se han convertido en más de 10 horas de video de nuestro alfarero amasando, trabajando en el torno de rueda que compró su padre en la Real Fábrica en 1944, y realizando el acabado de las piezas. Todo un compendio de, como dice la UNESCO, “prácticas, expresiones, saberes y técnicas que se transmiten de generación en generación”. En definitiva, PATRIMONIO INMATERIAL en mayúsculas.

Os dejamos una pequeña muestra: la elaboración de una “marraixa”, pieza característica y singular de la producción alfarera local.

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